jueves, 15 de marzo de 2012

Capítulo 1 Nostalgia.

Tras un largo verano, en la soledad de la playa, me marchaba de nuevo a otra ciudad, volvía a dejar atrás todo lo que había conseguido que me gustara.
Estaba claro que a este lugar lo iba a echar más de menos que a ningún otro.
Iba a echar de menos el sonido de las olas chocando contra las rocas, los paseos en barco con Luc, el pescador, o simplemente pasar en vela las noches frente al maravilloso mar azul. 
No iba a echar de menos mi vida social aquí, pues apenas tenía ya que no aguantaba las estupideces que todos decía por el simple hecho de llamar la atención. Solo había tenido una amiga, por llamarlo de alguna forma, e iba a repetir curso, así que me daba igual.

Se oía demasiado jaleo en mi casa, algo que no soportaba. Mi hermano mayor estaba eufórico, le gustaba la idea de marcharse, en cambio, mi hermana llevaba deprimida desde que se enteró de que nos mudábamos. Yo había intentado consolarla al igual que los demás, pero no hubo manera alguna de conseguirlo.
Eché el último vistazo por la ventana, me encantaba ver como los niños pequeños jugaban con la arena, su única preocupación era que las olas no derribaran su castillo. Sin embargo, estaba claro que yo tenía otras prioridades, tenía que terminar de empaquetar mis cosas y bajar las cajas al vestíbulo.
- Ya está, la última caja -dije mientras depositaba la caja en el suelo.
- Perfecto, ve a buscar a tu hermana por favor - estaba claro que mi madre tenía prisa en marcharse.
Subí de nuevo las escalera, y silenciosamente, me dirigí hacia la habitación de mi hermana, allí estaba tirada en la cama mirando las musarañas.
- Chelsea, ¿necesitas ayuda? -pregunté
No me respondió pero su cara lo decía todo.
- Trae,  te echaré una mano -dije mientras le quitaba el celofán de la manos.
Tardamos una media hora en recoger y empaquetar todo, pero conseguimos acabar.
- Ve bajando tú las maletas, ahora bajo yo las cajas -la ordené de la manera más dulce que pude, no me apetecía que rompiera a llorar justo ahora.
Ella me hizo caso, cogió las maletas y descendió las escaleras.
Bien, solo quedaba yo en la casa, odiaba las despedidas y era lo único que se me presentaba.
Revisé todas las habitaciones para asegurarme de que no se nos olvidaba nada. En la habitación de estudio encontré una fotografía tirada en el suelo, éramos mis hermanos y yo en otra casa de la que apenas me quedaban recuerdos.
Me la guardé y bajé lentamente las escaleras mientras en mi mente se reproducían imágenes de los seis años que había pasado allí.
-¡Haley, vamos!- gritó mi padre desde la puerta.
- ¡Voy!- respondí rápidamente.
Salí corriendo de la casa mientras hacía un gesto de tristeza. Me giré y miré por ultima vez mi casa y sin pensármelo dos veces, me metí en el coche.
Despertó el motor y empezamos a alejarnos de mi viejo hogar. La nostalgia invadió  mi corazón, pero debía ser fuerte, así que respiré hondo, me puse los cascos y me olvidé del mundo.

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